Publicación
Fotografos
Pau Faus
Pere Grimau
Colaboradores
Jean-P. Peynot
Mireia Plans
Con el soporte de
IV Beques Agita
Private Space
Edición
Bside Books
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Publicación
“19 de Diciembre de 2010. El primer tren de alta velocidad que une España y Francia sale de la estación de Vilafant (Figueres) a las 10:55 de la mañana. Destino final: París, Gare de Lyon. Duración del trayecto: 5 horas 30 minutos. El evento levanta una gran expectación. La prensa local proclama “Los Pirineos ya no son una frontera”. En el mismo instante en que arranca el tren inaugural, dos personas miran su reloj, hacen una fotografía y empiezan a caminar. Una sale andando de la estación de Vilafant (Figueres) hacia París. La otra sale de la Gare de Lyon (París) hacia Figueres. Van equipadas con una brújula, un cronómetro y una cámara fotográfica. Cada 5 minutos las dos personas realizan simultáneamente la misma acción: se detienen, hacen una fotografía frontal del lugar donde se encuentran y siguen caminando en su dirección. El ejercicio se repite durante 5 horas y 30 minutos. Una vez el tren llega a su destino, las dos personas dejan de andar y dan por concluidos sus recorridos. En todo este tiempo han avanzado, aproximadamente, la distancia que un tren de alta velocidad recorre en 5 minutos.” Con este texto se introduce el libro ‘Figueres-París: 5 horas 30 minutos’ editado y distribuido por Bside books (edición limitada de 100 ejemplares) y financiado por las IV Becas Agita del ayuntamiento de Figueres (Girona).
El trabajo partió del habitual enunciado que afirma: “Las distancias son hoy temporales”. Para ello se decidió tomar la nueva ‘distancia’ Figueres-Paris, de 5 horas 30 minutos, y devolverla a su estado primario caminándola. El resultado final fue una exploración del territorio improvisada (pautada por una dirección preestablecida y un uso del tiempo acotado) que nos sirvió para comparar dos entornos urbanos sumamente distintos. La simultaneidad de la acción permitió además una interpretación más performática y caprichosa del ejercicio. Mientras realizábamos nuestro doble recorrido, me gustaba pensar que en realidad, lo que Pere y yo estabamos haciendo, era fotografiarnos el uno al otro (cara a cara) simultánea y repetidamente desde 900 kilómetros de distancia. A pesar de ello, y más allá de otras posibles interpretaciones, el principal objetivo del trabajo estaba muy claro. Se trataba de confrontar dos modos antagónicos de interaccionar con el territorio: La fugacidad y La presencia.

